La adicción al porno también salpicó al golf

En relación con el anterior post, quiero hablaros de un asunto que seguro todos conocéis, y que conmocionó al mundo del deporte cuando se destapó, por desgracia para nada bueno: el espinoso episodio de la adicción al sexo de Tiger Woods, el golfista mejor pagado del mundo.

Seamos sinceros: su problema no afectaba a su juego como se ha comprobado largamente, pues al parecer sus años de mayor actividad sexual han sido precisamente en los que ha triunfado en muchísimos de los torneos en los que ha participado; pero el ser humano es un animal que vive del escándalo, y cuando saltó a los medios todo su problema, empezó a verse acosado de tal forma, que hubo de retirarse, y claro, eso sí que ha afectado a su profesión.

Hagamos un poco de memoria con este asunto: en diciembre de 2009 saltó la noticia de que Woods había tenido un accidente de coche cerca de su casa, empotrándose contra un árbol; por suerte no hubo daños personales, pero al día siguiente empezó a circular el rumor de que el golfista hubo de salir de casa a toda velocidad porque su mujer lo perseguía armada de un bate de beísbol al descubrir que le había sido infiel. Por si la cosa no estuviera ya bastante calentita, el propio Tiger hizo declaraciones, donde confesaba que era adicto al sexo, y tras unos días en los que estuvo desaparecido, se supo que había ingresado en una clínica para recibir tratamiento por este motivo.

Durante principios de 2010 nadie supo nada de él, aparentemente aislado como consecuencia de su retiro terapeútico. Y después volvió, sí, pero ya nada era como antes. Puede que su juego fuera el mismo, pero estamos hablando de Estados Unidos, el país de las libertades pero con la sociedad más arcaica que te puedas imaginar. Los estadounidenses no le perdonaron a Tiger Woods sus pecados, fueron incluso más críticos que su propia esposa, que en un principio parecía estar apoyándole aunque finalmente acabó pidiendo el divorcio en verano; eso le hizo perder patrocinadores, y cuando quiso darse cuenta todo el mundo le había vuelto la espalda. Y desde entonces las cosas no le han ido demasiado bien.

Tiger Woods era un tipo que lo tenía todo: fama, dinero, prestigio, y una hermosa familia. Desde mi punto de vista, ser adicto al sexo no debió convertirlo en un apestado, puesto que es un problema de salud; pero su pecado fue no haberle puesto solución antes, y arrepentirse de sus infidelidades cuando lo habían descubierto, no antes. Aunque como ser humano es comprensible, claro, el hombre no es gilipollas, y debió pensar que tener un poco de porno en vivo en su vida no hacía daño a nadie.

En fin, que este es un claro ejemplo de que hay circunstancias en las que el deporte se ve empañado por las vidas personales de los que lo practican, y que el golf, aunque sea una disciplina de extensión media, no está libre de ella. Porque al fin y al cabo, los golfistas también somos humanos.

Os dejo con un vídeo de la reciente participación de Woods en este pasado 2016 en el Hero World Challenge: